sábado, 6 de julio de 2019

Un 50 Aniversario

Durante este último curso con motivo de las bodas de oro de la escuela de arquitectura de Valladolid se han celebrado distintas charlas, exposiciones y algún que otro concurso.
Uno de ellos, al que participé, centró el objetivo en "representar la arquitectura de la ciudad de Valladolid en los últimos 50 años" mediante la fotografía.
Esta temática me obligó a echar la vista atrás y hacer un breve análisis de la trayectoria de la arquitectura de esta ciudad desde los años 70 hasta el día de hoy.
Finalmente, después de haber revisado y pataleado calles y plazas, me decanté por el Patio Herreriano.
Recuerdo este año al asistir a una charla de Juan Carlos Arnuncio Pastor, autor de esta intervención, escucharle hablar sobre como es necesario que la arquitectura sea y sobretodo cree, un vínculo de unión con el pasado y el futuro.
Esto lo explicaba mediante el famoso cuadro de Goya "La Gallina Ciega".
En la obra se ve como unos niños juegan dándose de la mano unos a otros, de tal manera que establecen un vínculo entre ellos.
La arquitectura, según explicaba él, debe jugar dándose la mano con el pasado, conociéndolo y cuidándolo, y dejando un buen legado para su futuro.
Este pensamiento abstracto se puede ver muy bien reflejado en esta intervención, en como el hormigón armado respeta y da continuidad a la mampostería antigua del patio.
La ruina se congela y se le regala una vida nueva.
Por este motivo, creo que esta intervención recoge muy bien la nueva trayectoria que encamina a la arquitectura o por lo menos la que debería seguir.




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