domingo, 23 de junio de 2019

Fuente El sol

Pasando el Puente Mayor y saliendo del Barrio de la Victoria, asoma un cerro que acoge en su recorrido, un páramo natural albergado por extensas coníferas, herbáceas y campo castellano.
Desde la zona más elevada del cerro se dan unas vistas que comprenden toda la extensión de la ciudad antigua, refugiada entre un gran valle y atravesado por su notable río. 
Recuerdo este año una charla de Rafa Vega, más conocido como "Sansón" por sus tiras cómicas en el Norte de Castilla, en la que decía que, desde este mirador, intentaba imaginar una ciudad desnuda, exenta de construcciones y edificaciones, y de tal manera pensaba que es lo que hizo a los primeros pobladores asentarse en este lugar con estas peculiares condiciones. 
Describía y daba a entender como desde unos primeros asentamientos, a través de los siglos, llegamos a la ciudad que hoy nos encontramos. 
Todo esto lo enfocaba de tal manera que uno podía comprender que detrás de toda la historia que recoge esta ciudad, existió y sigue existiendo una identidad rodada por generaciones y generaciones que quisieron vivir en este valle entre ríos.
Animo a todo el que quiera un poco su ciudad que pasee por este páramo natural.







sábado, 22 de junio de 2019

Trigueros del Valle

Apenas recordaba este pueblo.
Nunca antes había sentido tanta curiosidad por observar los materiales, las construcciones y sus callejuelas angostas. Tal vez no haya sido en vano este primer año de arquitectura.
Llegamos a primera hora de la tarde, y entre tanto, anduve husmeando por los alrededores del lugar. Casonas, pajares y algún palomar construidos a base de tapial y mampostería labrada; viguetas y cubiertas de madera acompañadas entre tejas árabes, retocadas en su proa con distintos remates de canecillos. 
Es realmente curioso y emocionante entender de qué manera los materiales y las formas de construir dialogan con la geografía, el paisaje y sus gentes, como si todos ellos formasen parte de un gran grupo simbiótico, en el que el cuidado de la tierra y su fruto regala al hombre la posibilidad de asentarse, construir, realizarse y por encima de todo, ser feliz desde la sencillez de sus manos.
Cayendo la tarde, siguiendo un camino entre callejones y caserío doméstico, se encuentra en la zona más elevada del pueblo, una ermita, muy querida por sus gentes, que data del siglo X, desde donde se dan unas vistas únicas del páramo, los valles aledaños y del pueblo. 
La subida merece la pena.










viernes, 21 de junio de 2019

Superviviente Urbana

Poco se sabe acerca de esta humilde construcción. Hoy solo quedan unos cuantos legajos de mediados del siglo XIX que corresponden a un tal Francisco Javier con licencia para edificar.
Pero si sabemos con seguridad que por circunstancias del tiempo o por mero azar, esta casa resistió la época de la masiva destrucción de edificaciones antiguas y permaneció hasta nuestros días, siendo la única que sobrevivió de entre todas las casas aledañas a esta, que perecieron en esta Plazuela del Moral.

En la documentación relativa a la casa aparece una carta notarial en la que cita lo siguiente: "...tiene proyectada la reedificación situada en la plaza del moral, fuera de las puertas del puente Mayor...".
Por lo que, antes de esta "reedificación", existía una construcción anterior que posiblemente fuese del siglo XVII.

La casa cuenta con una hermosa fachada de ladrillo de tejar, armoniosos balcones de hierro y zócalo de piedra bien labrado, recientemente rehabilitada. Como otras edificaciones antiguas guarda en su fachada una marca bajo un azulejo de: "asegurada de incendios", después de 1561 nadie quería arriesgarse.

Espero que no corra la misma suerte que sus vecinas y pueda vivir muchos más años en esta agradable y tan caminada plaza del centro de la ciudad.




miércoles, 19 de junio de 2019

Pescadores Milenarios

Corría un suave brisa salada por el paseo de San Pedro .
Las familias de la villa asturiana de Llanes suelen pasear por este camino que bordea la costa con maravillosas vistas, sujeta entre colosos acantilados, fruto de milenios de erosión y bravura marítima.
Casi invisible, camuflado entre el paisaje y las conversaciones que acogen el agradable paseo, pude ver, no muy lejos, un viejo pescador. Oficios que uno cree propios de tiempos pretéritos.
Me acerqué a él y pude intercambiar algunas palabras con este señor. 
Era un hombre de unos 65 años, extremadamente tranquilo, impasible ante la ferocidad de las aguas. Con solvente pedigrí asturiano. 
Ahora no recuerdo bien su nombre, pero si que este hombre era natural de allí, como las mismas piedras. De aquel puerto que durante siglos bebió principalmente de la pesca cómo fuente de riqueza.
Me contó como aprendió de su padre el oficio desde pequeño, y como hoy a pesar de los años y las arrugas en la cara, sigue manteniendo esta afición.







Fue un placer conocerte. La próxima vez preguntaré tu nombre de nuevo.

Santo Domingo de Guzmán

Estrecha, agradable y angosta. Empedrada y conventual recoge esta calle de Santo Domingo de Guzmán una aire que bien podría recordar el Vall...